Blog · Orgullo arequipeño

El pasaporte de la República Independiente de Arequipa

Del documento de seguridad de 1882 al souvenir que firma el cónsul de la Ciudad Blanca.

La Plaza de Armas de Arequipa, con la Catedral de sillar y el Misti al fondo, al atardecer
La Plaza de Armas de Arequipa, con la Catedral de sillar y el Misti al fondo.

Arequipa es de las pocas ciudades del mundo que tiene su propio pasaporte. Y no es una ocurrencia turística moderna: nació en plena Guerra del Pacífico, cuando la Ciudad Blanca se volvió, por un tiempo, la capital del Perú.

1882Arequipa fue capital del Perú
S/ 3,70costaba el pasaporte diplomático
1única persona que hoy lo firma

La capital que se mudó al sur

En 1882, Lima estaba ocupada por el ejército chileno. El presidente provisorio Lizardo Montero trasladó el gobierno a Arequipa y, el 31 de agosto de 1882, la declaró capital del Perú.

Mientras Lima siguiera tomada, Arequipa sería la nueva capital y pasaría a llamarse la «República Independiente de Arequipa».

Un pasaporte de verdad (para cazar espías)

El gobierno de Montero no solo se instaló en Arequipa: creó un documento real, el «Pasaporte Diplomático de la República Independiente de Arequipa». Quien salía de la ciudad hacia las zonas ocupadas por el enemigo —o hacia el extranjero— estaba obligado a tramitarlo, previo pago de 3 soles con 70 centavos. La medida era de seguridad: servía para controlar quién entraba y quién salía, y para evitar la infiltración de espías simpatizantes de los chilenos.

Mano escribiendo con pluma estilográfica sobre documentos antiguos, a la luz de una ventana
La firma y el sello: trámites que, en 1882, decidían quién podía salir de la ciudad.

El souvenir que firma el cónsul

Hoy ese pasaporte ya no tiene valor legal, pero sí un valor simbólico enorme. Es uno de los souvenirs más pedidos por turistas y locales, y lo firma y sella una sola persona: Willy Galdós, el «cónsul vitalicio de la Ciudad Blanca», que también reparte los famosos characatos de oro, la moneda que —según sus propias palabras— «no se devalúa».

Manos sosteniendo un pasaporte de cuero oscuro junto a un sello de cera y una pluma estilográfica
El pasaporte que hoy firma una sola persona: el cónsul de la Ciudad Blanca.

El texto del primer pasaporte-souvenir lo escribió Fredy Castillo Neyra, por encargo de la gerencia de Leche Gloria en Arequipa. Lo que empezó como un obsequio corporativo se volvió parte de la cultura characata.

Arequipa tiene pasaporte propio, y lo firma con orgullo.

Así como Arequipa se hizo una identidad tan propia que hasta tiene pasaporte, un material propio se la da a tu colegio. Esa es, en una línea, la idea detrás de lo que hacemos.

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